Un faro en la noche, un mojón. Una luz en la noche:
destellos de otredad.
No estabas sola.
De profundidades, de grietas, de cavernas, de otras
oscuridades, fueron / fuiste / fuimos, asomando iguales, perdiendo la cautela.
Fueron / fuiste / fuimos a ensolecer la piel.
Miraste, viste, te arriesgaste: no estabas sola.
Creíste. Supiste el amanecer. Supiste a amanecer.
Supiste que nunca más, nunca más.
Nunca más volverías a estar tan sola. Hasta las noches
cerradas tendrían su hilo de plata. Su haz chiquitito de luna.
Y después, la mañana.
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