jueves, 28 de enero de 2016

De crispación a crisálida, lo efímero y lo femenino




Un textito de unos años atrás
Cómo añoro quellos días!

Según el Pequeño Larrouse Ilustrado, crispar es irritar, exasperar; un figurativo que se origina en su otra acepción: “contraer repentina y pasajeramente los músculos de una parte del cuerpo”.
¿A qué sensación refiere la oposición con este término?
Se parece un poco a lo que solíamos sentir (sin ir demasiado lejos en el tiempo) cuando se nos decía que las ideologías habían muerto, cuando se regalaban empresas y recursos del estado, cuando los ajustes se hacían recortándonos los ingresos de a trece porcientos, cuando nos flexibilizaban, nos reprimían, deterioraban la educación, nos dejaban afuera del sistema y sobre todo, cuando indultaban y nos hablaban de reconciliación. Pero en ese tiempo no usábamos la palabra crispación, porque la crispación pensada como estado permanente encubre, si no una contradicción, por lo menos un oxímoron. Y no había contradicción ni duda ni vaivenes en nuestro modo de apretar los dientes.
No. La crispación se derrama en el mantel asociada al gobierno de Cristina y así, volcada, se extiende, se ramifica y se desgaja en cris·pasión. Deja un eco que resuena: esa mujer. Esa mujer pica y rebota de hoy a ayer y vuelve. Pica y molesta. Nadie estaba crispado ni cris-pasionado antes de que llegara ella. No había odios tan apasionados, tan amantes, tan fieles y dispuestos. El odio-pasión se yergue ante ella con sospechoso encarnizamiento.
No es casual la elección de palabra, desata pasiones. Pasiones que resuenan a las que suscitaba Eva, esa primera dama, esa primera mujer. ¿Acaso se parecen? Tal vez en algo sí, tal vez en mucho no. Son mujeres que descolocan, se des-colocan, se des-ubican, se salen del rol que les estaba asignado. Se plantan con voz de mando, asumiéndose pares, iguales, semejantes, en tanto que personas. Asumiéndose jefas, conductoras, mandatarias, en tanto que mujeres.
Y mujeres hermosas.
Para la psicología del macho una mujer debe ser accesible, especialmente si le gusta. Aquello que se le para enfrente y lo cuestiona, le pone límites, lo reta, no puede ser una mujer; es visto como un otro fálico, otro macho. Una mujer en ese rol, le plantea un dilema que atenta contra su estructura: se fusionan en un solo ser dos conceptos: macho-deseable. La psicología del macho colapsa. El cristal a través del cual ve el mundo se fisura y el mundo se convierte en un caleidoscopio aterrador, hecho de pedacitos que se reflejan, se fragmentan y le devuelven combinatorias inadmisibles.
Lo que la cris·pasión pone sobre el tapete es una realidad asimilable sólo tras la operación de transmutarla a crispación.
La crispación, puesta a la mesa como un salero indispensable, con su carácter efímero intrínseco, no es casual; deja vibrando en el aire el anuncio de un fin inminente. La crispación puesta a la mesa por quienes han sido históricamente los detentores del poder, suena, casi, a amenaza.
Crispación, entonces, podría resonar a ese dolor, bronca, impotencia, que solíamos sentir, pero es otra cosa. Se parece más al fruncimiento de ceño de un patriarca, sentado a la cabecera de la mesa en la que los comensales nos estamos portando mal.
Pero la cris·pasión también tiene sonoridades de cri·sol, que trae luz, calidez y mixtura, y con ellas convivencia; tiene reminiscencias de crisálida, que invoca, necesariamente, transformación y futuro. ¡Y vaya si están cambiando las cosas! De crisálida a mariposa transitamos camino hacia un mundo posible, donde lo femenino tiene un lugar. Un lugar no depreciado. Un lugar permanente, donde lo efímero no evoque otra cosa que el roce del aleteo, una caricia cíclica.

Perdiendo La Paciencia



A propósito de la noticia que con tanto estruendo ha repercutido en los medios en los últimos días, referente al uso de métodos artificiales para provocar la lluvia, y que su periódico ha ampliado con algunas digresiones con miras a los Juegos Olímpicos del 2008, me permito, como ciudadana mongólica, acercar a este medio algunas reflexiones con una mirada diferente.
Para empezar, y como nota aclaratoria, veo una falta de respeto en las referencias de su diario a las Olimpíadas, con el solo objetivo de extender el artículo para que no se perdiera en la hecatombe de noticias. Cuesta creer que una persona inteligente pudiese pensar tan sólo por un momento que en un país (y más aún tratándose de China), la sequía y las tormentas de polvo preocupen a los jardineros y a los organizadores de eventos más o menos remotos, más que a los ministros de hacienda y agricultura, pero sobre todo a nuestros famosos artistas y artesanos.
Si bien la estética paisajística y ciudadana ha ocupado siempre un lugar importante en nuestra cultura, no es ella la que ha definido nuestras políticas futuras con respecto al diseño y planificación climáticos, ni a la investigación y desarrollo de nuevas técnicas de lluvicultura, solicación y primaveranización, y de tecnologías de primera línea destinadas a estos tópicos, sino las demandas del bambú cuyas artesanías tantos beneficios nos reportan.
De hecho, el reciente proyecto del Ing. Ny Ming Chao incluye la construcción de nubes a partir de vapor de agua canalizado desde Shangai y Hong Kong hasta Ulan Bator, pasando por Pekín para crear zonas muy húmedas dedicadas al cultivo de la caña (y al arroz en menor medida). Esto, complementado con el proyecto del Maestro Lao Tsu Tieng de ampliar nuestro territorio hacia los mares Amarillo y De La China mediante la construcción de una única Gran Balsa de Bambú, nos permitirá acomodarnos en nuestro territorio con una leve mayor comodidad. No tenemos grandes pretensiones al respecto, pero esto acallará por un tiempo los conocidos rumores y temores sobre expansiones extraterritoriales.
Quizá el lector común se pregunte cuál es nuestro interés en desacreditar dichos rumores, a ese distraído lector le diré que nuestras comunes nubes no tienen más que agua común y sin embargo ciertos sectores las hallarán tóxicas y contaminantes, empetroladas o demasiado comunes si persisten los rumores amenazantes; por eso preferimos bombardearlas nosotros mismos antes de que nos lluevan correctivos extranjeros. La extensa difusión de una noticia que no tiene absolutamente nada de nuevo (no olvidemos que la técnica no es novedosa y se usa ampliamente a nivel global), parece obedecer más bien a la silenciosa pero también globalizada consigna de "Basta de polvo en la China", pugna occidental que se reproduce y asusta a los chinos tanto como el exceso de polvo por sequía en vehículos y vía pública chinos puede asustar a chinos y no chinos.
De modo que el gobierno pequinés, viendo la acechanza canina de occidente, y perdiendo la paciencia con este tema de la lluvia que nos ha tenido en baile desde siglos, ha decidido tomar el wok por el mango y darle una sacudida al cielo que, al fin de cuentas, es menos de temer que nuestros vecinos transpacíficos.

Chang Li
Meteoróloga mongólica
(Inmigrante nº 1.234.345.782)

jueves, 7 de enero de 2016



va la rola, es momento
de pensar en el sufragio
vuelan los volantes cual la cancha
en unos días he de elegir a mis
representantes, la fiesta
se ha puesto en marcha, llego
a la esquina, están con sus folletos
futuros proctólogos jóvenes y bellos
sus remeras dicen yo
soy pro-nombre de cepillo ─nos van
a cepillar─ evocan limpieza y brillo
seguro empiezan por la boca
madre bombonera que los hizo
populares, che, entre los grones
que limpiarán, ¡viva!
¡vivan los encamisados
de camisas blancas!
─dije blancas che, no pardas
que ellos no son gatos ni
llegó la noche─ de su mano
nos aproximamos al glamour
ellos conocen el camino, lo trazaron
los padres de la patria que
sudando se apropiaron y alambraron
a los que poblaban a lo ancho
este desierto, y al mismísimo
comal, lo asfaltaron sus papis
que generosamente nacionalizaron
sus privadas deudas, lo
alfombraron ellos a lo largo
de las rutas nacionales ─una lástima
que no llegue la 66─ proclamas
del 14bis en sus casetas de peaje
aseguran van a proscribir piquetes
y otras desprolijidades
odian todo lo des-pro
son prolijos y prolija
es decir, prohambre y propulida
por eso vienen, amoladora en mano
a emprolijarnos, a
formatearnos, a ponernos play
vuelven ─lástima, no por la 66─
de su veraneo en san francisco y rezan
donde americano sea indio
que yo ponga este blond cowboy
aunque hablando de vaquitas y matones
mejor que sea un sheriff bien
malevo, de paso me las cuida
─no las van a resignar a los cuatreros
¡son prohambre no prohombres! y
pro-porción según ellos es
porción por porción
quedarse con la torta y con la tarta
con los grones y la vaca─ votemos, que va
a estar bueno, dicen pEro
no mienten, pintan de amarillo
su pro-pagá-andá con precaución, ojo
que va a cambiar muy pronto
hay una mancha colorada
junto al triangulito donde nos
piden que pongamos el dedito y los
echemos a rolar, rolito vos si te comés
la que nos venden, publicidad de gancia
ni vos ni yo damos el target, y si sí
no nos pongamos en la mira, prestemos
atención prestá atención, que esto
se nos va a ir poniendo rojo
─¡rojo de hemocitos, que bonito!─
 

octubre 2007
de yo a nosotros/as pasando por ellos/as