domingo, 3 de julio de 2011
dibujaba animales
…coincide exactamente con tu boca que
sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.
J. Cortázar
J. Cortázar
Ella llevaba una luna titilando bajo la piel, y unos ojos y un pelo tan negros (casi verdes) que parecía un fantasma yendo de una noche de invierno a una de primavera. Frescura y humedad de fuentes para ella. Es imposible no pensar en Rosa, la que engendraba en sus manos, a fuerza de conjurarlos con aguja e hilos, bestiarios poco ortodoxos para sus ajuares.
Él, no sé por qué me evoca irlandeses detrás de un gato, y como un eco: irlandeses detrás de un gato. Un poco, creo, porque la idea misma es tan provocativa como un bestiario mitológico, y otro poco porque él era así, como en los cuentos: un chico de internado, flaco, alto, desgarbado, con rodillas huesudas a mitad de camino entre las medias y los pantalones cortos, con la piel tostada de travesuras y fugas una temporada, con la piel pálida de punitorios la siguiente. Pastizales, incendios veraniegos para él, y destellos de otoños precoces.
Todo negro, verde y estrellitas era su mundo, el de ella. Y todo sol, tapias, ferias y gomeras el de él. Sus sombras no estaban destinadas a solaparse ni siquiera por un cruce efímero, ni siquiera bajo el amparo de otras sombras techunas que las desdibujaran. Tuvieron que andar otros caminitos más oníricos para encontrarse. Tuvieron que pisar el rocío que desparraman las hadas.
Por callecitas se iban acercando.
Entonces no había preceptor que fuera suficiente. No había didáctica ni pedagogía ni golpes de puntero. Sin darse cuenta, sin proponérselo, dibujaba animales durante la lección. Cuerno, garra, ala membranosa. Artejo, mandíbula, ojo falso. Escama, aleta, color aposemático. Cresta, buche, pelaje suavísimo.
Cada trazo coincidente, un paso. Un paso y otro y otro y otro.
La pluma se funde con la hoja, la hoja se transparenta en ventana, la ventana se adelgaza entre sus caras, las caras son una y la misma. Ya no hay lados, sólo un plano infinitamente delgado, infinitamente improbable, en el que todo es posible.
.
infladas barbies mamushkas
la tele pasó
del magazín a la revista y de
la revista al book. Pantaleón Presenta
a sus visitadoras piponas de colágeno
y silicona, rellenas de veneno
sin eufemismos, el botox es
─no dudo─ moda efímera
me volveré obsoleta ─ya sé─
por nombrarlo pero, oh
generación futura que no
me leerás, tómate la cápsula del tiempo
yo te lo cuento: aplicaciones subcutáneas
de toxina bacteriana paralizan
de manera controlada los músculos faciales
impidiendo que se marquen las arrugas
de expresión: ¡no fruncirás
los ojos cuando rías, ya no podrás
plegar el entrecejo al enojarte!
me volveré obsoleta, sí, caducaré
pero no caducarán sus prótesis
cómo lucirán cuando carroña
¿sentaráles bien la muerte? todo vale
for ever young en otro canal
te muestra el proceso: una cubana
que huyó de la isla y duerme
el sueño americano, viene de tour
quirúrgico ─el cambio favorece y
son buenos los doctores─ un cirujano
le dice sí, efectivamente
tenés la nariz un poco ancha
te vamos a sacar hueso de los lados
le dice a una vieja loba
sí, tenés caída la colita
pondremos un tensor que la levante
¿cómo querés la vaginoplastía?
hay que achicarte labios, don’t worry
te vas manejando, te podés sentar.
busco un espejo, descubro
que tengo los párpados caídos,
la nariz asimétrica, la boca demasiado
fina, las cejas demasiado gruesas
la pera demasiado escasa, un ojo más chico
las lolas virolas, debería ponerme
ortodoncia, dios mío
las manchas de la piel, debo estar
llena de esas que no se ven ¡pero gorda!
me dice mi marido ¿cómo
manchas que no se ven? no lo oigo
se me atoró el apelativo
¿lipoaspiración? recuerdo a hitchcock
presentando un corto, llenaban tanques
succionaban el cebo de una mina.
vuelvo al show del fiolo, es tranquilizador
pensar en otra cosa mientras
me paso el gel de las estrías, las
visitadoras veteranas
evalúan y aconsejan
a las aspirantes y novicias pero
seamos francos tienen poco que aprender
yo tomo algunas notas. un periodista
las da vuelta, comprueba su dureza y
su textura, señala cada parte
pide primer plano, les pregunta
si son decentes si tienen
celulitis y empezamos otra vez
mejor me duermo ¿es tarde o
me están anestesiando?
.
sábado, 2 de julio de 2011
ensayo de perspectiva y lenguaje visual en un pesebre de dogville
de espalda
camisa desencajada
pantalón caído sobre las rodillas
sus redondeces voluptuosas
exultantes
chorreantes de gotas de sudor y semen
tan potentes, emanan salobres del papel
las piernas entreabiertas
los puños crispados
un cowboy batiéndose con la muerte.
estampita de la inminencia
telón de fondo
empequeñecimiento cónico
torcidos
en líneas quebradas
hacia el punto de fuga:
los despojos
un giro de la lente
de frente
la agitación, la cara colorada
el elástico del calzoncillo
los bamboleos de la panza
los brazos en jarra por momentos
un suspiro quejumbroso, autoritario
el rostro severo de un protector severo
el rostro indolente del que
simplemente
cumple su deber, hace docencia
prendiendo el cinto:
estampita de la violencia
muy cerca, a la derecha, prometiendo luz
y aire menos rancio:
la puerta
pero afuera sin sol
afuera consolas, spots, senitales
y palcos
y confesionarios sin ventiletes
y baños a cielo abierto
y caminos de sólo llegada
.
¿no te parece que ciertos perros
son accesorios de belleza femenina?
─comentó una vez María Victoria─,
yo ví a una señora de belgrano-erre
desenroscar su cartera de un chihuahua
(lo traía colgado del arnés).
parece que podría funcionar muy bien
una inversión de géneros, pensá
¿nunca te dijeron perra?
si fueras más delgadita ¡qué práctica
serías para el bolsillo del caballero!
.
el boxeador que tengo al lado abre
las piernas y se expande
venitla
los pulmones su tríceps
me repliega hacia la ventanilla
llevá tu codo hasta el lugar exacto
en que limitan los asientos
aceptá la pulseada silenciosa y jugala
cederá
si nos vamos respetando es otra cosa
me deja su costado tentador y pienso
cuántos peluches habría en mi repisa
si me achicara
me pregunto qué dirá si apoyo
mi cabeza en su hombro tal vez
loca
siglos de identidad moldeada y ahora
piden redefiniciones instantáneas
qué cosas se juegan
en mi pugilato no busco apellido
para mis descendientes tengo
dos. pero
quiero lo mismo que todas y
cuando la vida me desborda suelto
las compuertas, que el agüita
vuelva a los niveles tolerables
es bueno que circule y no se estanque
me como un chocolate:
el agua baja y las endorfinas suben
es un metabolismo rápido y elemental
se sellan pronto las cajitas de nostalgia
con cintas de colores
y se archivan
pero una chica como vos no llora
no se pone moños fucsias en el pelo
para vos, estudiantes barbados
con pulóveres de lana cruda y dibujitos de vicuñas
que no confesarán cuánto desean yerrarte
pero te llevan de la mano a los museos
te instruyen y parten los gastos
a la hora de la cuenta, admirarán
lo que tenés de indómita
y amarán lo que tenés de barbie
les encantará que hayas sido una auténtica
amazona en tu juventud mientras te ponen
la brida te preguntarán hasta el hartazgo
estás cómoda y cuando les digas sí
temerán que les finjas
los orgasmos y si decís no dirán
no hay poronga que te aguante
el boxeador hablaría menos y traería rosas
ellos no para qué tantas
flores nada más florido
que un velorio, no gustan de esas cosas
en unos años
la alopecía prosperará y ellos también
empezarán a diseñar un terrenito liso y verde
con un arbolito mínimo que dé
sombra al mármol
blanco para que las visitas se sienten
junto a una macetita estoica y sobria como
un punto
no es lo mío para punto me gusta más
uno morocho dispuesto a hacerme
un lugar en su mundito
y para cementerio uno turquesa tropical
de tumbas azulejadas y retratos
flores atadas a los ribetes de las cruces.
yo me siento ahí no más como a los pies
de tu cama y te charlo y te leo
los informes de vida que dejan
otros deudos
sos la chica de la encrucijada vos
que resolvías laberintos en los juegos
de verano de clarín.
es uno de esos días en que quisieras
que te den un corazón de pana roja
con un dorado sos mi vida pero sabés
es tinta
que se descascara en dos semanas
vividora no sumisa no tonta no andrógina
una costurerita desclasada
valla mi baldosa mínima vital y móvil
.
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